
Durante mucho tiempo me sentí culpable, me sentí inferior por el final de una historia que quizás no fué ni eso, pensé que era yo que había imaginado las cosas o que había visto algo que no existía...
Ahora sé que no, se que yo no tuve la culpa. Mi único error fué confiar, abrir mi corazón, creer en dulces palabras vacias, palabras que me decian: crees en mi?, crees en los milagros?yo no te fallaré como lo hizo él...su nombre en tu boca te queda grande, no debí ni permitir que lo mentaras...
Pero por suerte descubrí que solo eran eso, simples y falsas palabras. Una trampa para llenar un ego, una tela de araña tejida para dejar luego morir allí a sus victimas, sin una explicación.
Me dí cuenta de que había muchas más como yo, otras a las que engañaste y que por suerte me hicieron ver que eras simplemente un coleccionista de corazones.
Como se puede jugar así con los sentimientos de la gente, porque? los corazones no son trofeos, sabes el daño que puedes hacer a una persona, sabes el sufrimiento que puedes causar?
Yo entiendo el desamor, entiendo que alguien pueda no quererte, lo que no entiendo es la mentira, el engaño, el juego....aproveharte de personas que ofrecen su cariño su amor para luego despreciarlo y pisotearlo sin ninguna explicación, especialmente cuando esa persona no te pidió nada.
Esos silencios que tu tanto amas, son silencios asesinos, es la cobardia de un alma vacia..
Ahora aquel recuerdo es una cicatriz más en mi vida, es una herida, una llamada de atención a la hora de volver a confiar o sentir...
Aún lo sigo sintiendo como un fracaso mio, no puedo evitarlo, pero cada vez menos porque sé que yo fuí sincera todo el tiempo, siento que no me pagaran con la misma moneda...
Piensa que el tiempo pasa y no se puede vivir en una mentira eternamente, porque en la soledad, ante el espejo, no nos podemos esconder. Allí las mascaras caen y vemos nuestra verdadera alma, nuestro ser sin disfraces...
Todos somos víctimas de nuestro actos y siempre pasan factura, no lo olvides.
Nunca es tarde para rectificar los errores, arrepentirnos o empezar de nuevo, solo hay que querer hacerlo de verdad.
Ojalá te des cuenta antes de que sea demasiado tarde.